IMG_0129“Chile es caro. Necesitas plata para cualquier cosa: la educación, la sanidad, los medicamentos, los departamentos, los impuestos, el coche, el tipo que te indica donde aparcar, las propinas en los restaurantes…”. Gaziel me acogió en el piso que vive con su pareja, Rodrigo. Ambos tienen dos trabajos y se fueron de Santiago a Concón, un pueblo costero a veinte kilómetros de Valparaíso buscando tranquilidad. Lo es ahora en invierno, pero en verano se debe de convertir en Benidorm. Tiene zonas residenciales, grandes edificios y siguen construyendo. Además atrae a multitud de surferos. “Puedes alquilar la casa por 200€ al mes”, me contaba Gaziel, “hay gente con mucha plata”.

A pesar de que los precios son similares a España, Chile es un buen país para empezar un largo viaje, por el idioma y porque es muy moderno. Iba a decir europeizado, pero creo que más bien es americanizado. Lo que más me gusta (de lo poco que he visto hasta ahora) es que tiene mucha vida en la calle. No solo me refiero a la cantidad de gente que inunda el centro y las avenidas de la capital, sino que tiene muchos supervivientes buscándose la vida de cualquier manera, están los que venden suelas de zapato o empanadas en cada esquina, sobre todo, los más avispados, van a las salidas de los metros y las universidades. Son tan profesionales que llevan hasta una furgoneta con un horno en la parte trasera y mientras este espera a sus jóvenes estudiantes para venderles a una luka la unidad, unos malabaristas lanzan bolas o hacen equilibrios en mitad del tráfico.

Llegué a Santiago después de ese largo viaje a las nueve de la mañana, por lo que pude hacer los primeros trámites que se hacen al pisar un país nuevo: conseguir dinero local, un mapa, una sim y el boleto del bus que me llevó al centro. En el trayecto pregunté a un chaval por el metro, “Te acompaño”, me dijo y le seguí. Había quedado con Mauricio, un contacto de Couchsurfing, la web de alojamiento que utilizo cuando viajo solo. Además de ahorrar en alojamiento, vives con gente local y te dan consejos de su ciudad. En vez de ir a “la piojera”, un bar famoso por una bebida llamada “terremoto”, te lleva a otro “porque es más barato y la bebida está mejor”.

Mauricio vive solo en un apartamento en la Providencia y paga alrededor de 220 lukas (alrededor de 300 euros) Chile tiene precios caros, sobre todo la capital. El sistema tampoco ayuda. El paro es escaso, pero si pierdes el trabajo no tienes nada, tan solo te dan 300 euros dividido en tres meses, por lo que o espabilas o te quedas en la calle. Aún así no es suficiente el sueldo para vivir en un país que ha copiado demasiado a la administración americana. La sanidad pública es tan deficiente que necesitas ir a la privada, pero por suerte hay locales especiales que venden medicamentos más económicos, son las farmacias para los pobres.

El primer día pude visitar el centro de Santiago guiado por Mauricio y su pareja. Me llevaron a comer a un restaurante local donde empecé a probar la gastronomía chilena y sus cervezas (una bebida que me gusta testear en cada país que viajo) “Una cristal y un pastel de choclo”. El pastel es una comida sorpresa, porque está cubierto de una pasta hecha con maíz dulce y dentro lleva carne picada, un trozo de pollo y ¡hasta una aceituna! Con el estómago lleno pude hacer las fotos de rigor a la plaza de armas, el centro neurálgico de la ciudad, donde de nuevo estaba lleno de supervivientes: malabaristas, estatuas humanas, músicos… Me llamó la atención que había bastantes personas de raza negra sentados junto a la estatua de Pedro de Valdivia viendo la vida pasar. Gaziel me contó que Chile es un país solidario y colaboró con el gobierno de Haití después del terremoto acogiendo a muchas personas.

Viaje ChileMauricio también es solidario y fue a la manifestación contra la AFP mientras yo visitaba la ciudad, pero como me crucé de lleno con la enorme masa de gente protestando, no pude evitar interrogar a un hombre que llevaba un casco de obrero. “La AFP nos roba”, me explicaba exaltado. Las AFP son las empresas que gestionan las pensiones. Hay dos tipos: una en la que puedes invertir, como en la bolsa, y otra la que te quitan directamente de tu sueldo. Ésta también son privadas y te dan una miseria cuando te jubilas. “Durante la crisis mucha gente perdió sus ahorros y ellos siguen ganando dinero”, me explicaba el hombre, “mi madre recibe al mes tan solo veinte lucas (unos 30 euros)”.

Tras dos días intensos en la capital fui a conocer la famosa Valparaíso, donde me acogieron Gaziel y Rodrigo. La ciudad es conocida por sus colores, sus cerros y los graffitis que inundan las paredes, pero también vi unas calles muy mal cuidadas. Atrae a muchos turistas, aunque no sé adónde irá el dinero porque no se ve reflejado en unos ascensores que se caen a cachos, unas aceras que huelen a orín y las paredes… bueno, la verdad es que para encontrar buenos graffitis hay que patearla bien, es decir, subir y bajar cerros. Tuve tiempo para eso y para dar una vuelta con tranquilidad por los mercados y locales menos turísticos. De ese modo, encontré la bomba española (los bomberos). En Chile los bomberos son voluntarios y tanto el curso de formación como el uniforme es pagado por ellos mismos. José Luis, voluntario durante 47 años, me enseñó la sede, el camión que el gobierno español les regaló en el 77 y me dejó hacerle fotos, me sentía como en casa y así me lo hizo saber él, “esto es una pequeña patria, amigo, vas a estar mejor que en la embajada”.

A los pocos días estaba de nuevo volando hacia la isla de Pascua.

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Gustavo Prieto, Valladolid (1979) Me apasiona escribir y viajar. No sé si en ese orden, pero es un buen cóctel que me motiva hoy en día. Estuve en Madrid un tiempo queriendo ser guionista de cine y lo que realmente me enganchó fueron los viajes. Escribí mucho y también hice mis pinitos en el mundo cinematográfico, pero como las ideas surgen de lo que uno vive, me fui a Manchester. Fue una gran experiencia que me curtió para emprender el viaje de mi vida. Ocho meses de mochilero de Europa a Asia. Solo hay una cosa que me motive, un nuevo reto y la próxima aventura es Sudamérica y la ruta Panamericana.

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