Wiener_Hofoper

Viena siempre ha disfrutado el privilegio de ser una importante capital en su dilatada historia. Fue fundada en época romana sobre asentamientos celtas bajo el nombre de Vindobona, como cabeza de la antigua provincia de Panonia. Carlomagno tras las invasiones bárbaras la rebautizó como Ostmark; a posteriori, capital del Reino de Hungría y capital del Sacro Imperio Romano Germánico, por lo que su destino siempre estuvo asociado a la residencia y recreo de las grandes familias de la Corte del Imperio austríaco y por ende de la casa real que lo gobernó durante siglos, la Casa de Habsburgo.

La dinastía de los Habsburgo, destacó desde pronto como protectora de las Bellas Artes, mediante el mecenazgo y el coleccionismo. Su gusto por lo musical aventajó a otras Artes no solo mediante el encargo de obras para uso y disfrute del monarca, sino que incluso Emperadores como Fernando III, Leopoldo I o José I hicieron composiciones que ellos mismos interpretaban. Destacan ejemplos como La Emperatriz María Teresa (1717-1780) (madre de la célebre Reina María Antonieta de Francia) que actuaba cantando ante la Corte de Jose II (1741-1790) que fue un activo músico de cámara. Es en este periodo del siglo XVIII cuando se atrajo a Viena los compositores más importantes de la historia, como Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig Van Beethoven o Joseph Haydn que centralizaron en esta capital el foco de la música Europea; desde entonces la Corte Imperial se convirtió en un referente musical y no faltaron allí genios como Franz Schubert, Gustav Mahler, Johannes Brahms o los integrantes de la familia Strauss.

Por este prestigio que se asoció al gusto de los monarcas austriacos, Viena se denominó como “La ciudad de la música”, título que sigue ostentando en la actualidad gracias al mantenimiento y revitalización de la vida cultural en torno a la música, ya que cuenta con una amplia programación que nutre a corporaciones como la Orquesta Filarmónica, la Orquesta Sinfónica o los reconocidos Niños Cantores de Viena. La ciudad dispone de múltiples salas de conciertos como la Musikverein, con repertorio de música Clásica o la Wiener Konzerthaus que abarca repertorios desde la Edad Media Renacimiento y el Barroco, pasando por el Jazz hasta la música electrónica.

La capital de Austria cuenta con nada menos que tres Teatros de la Opera en activo:

La Ópera Nacional de Viena o Staadtsoper, es el Teatro de representación Operística por excelencia del mundo, su repertorio abarca desde el barroco hasta el siglo XX, pero se centra principalmente en música sinfónica del siglo XIX. Los años de la construcción de la Opera de Viena representan el triunfo de la burguesía, que reivindicaba la creación de espacios propios lujosos y amplios, (inexistentes hasta entonces más que para la aristocracia) donde poder distraerse y relacionarse socialmente. Esta necesidad de ampulosidad y boato se abasteció con la creación de Teatros de Ópera, que a lo largo de toda Europa habían ido construyéndose con el emerger de esta nueva clase predominante. A esto se sumó una situación económica prospera en el Imperio, por lo que el Emperador Francisco José, mandó crear a su gobierno un plan de “monumentalización” de Viena para poner a esta a la vanguardia de las capitales europeas, por lo que se procedió a derribar las viejas murallas que rodeaban la ciudad y en su solar (Ringstrasse) se construyeron emblemáticos edificios públicos y privados, como la Staadtsoper, el Parlamento, el Palais Epsten, el Ayuntamiento, el Burgtheater o la Nueva Universidad.

Realizada en estilo Neo renacentista, nunca tuvo la aprobación del pueblo vienés ya que no se le dio suficiente ligereza estética y quedó como una gran masa pétrea carente de monumentalidad, con tal mala suerte que se decidió por parte de los ingenieros de la ciudad el subir un metro el nivel de la calle, por lo que el zócalo sobre el que se levantaba la Opera quedó ridículo, suscitando la burla de la gente, hecho que provocó el suicidio de uno de los dos arquitectos del edificio Van der Nüll, especialmente sensible a las críticas.

Si en lo estético no se logró nada excepcional en lo que si destacó este Teatro es en sus aspectos más técnicos, como la ventilación y el acondicionamiento térmico, mediante un sistema de pozos que comunicaban el exterior con los sótanos del edificio, creando una reserva de aire que en invierno se enfriaba y en verano se calentaba, gracias a la inercia del propio terreno del edificio. El reparto del aire se producía por un motor accionado por vapor que lo repartía a una cámara debajo del patio de butacas, en invierno se distribuía el calor gracias a una caldera empleando el mismo sistema, que de manera ascendente salía por medio de rejillas desde el patio de butacas a los palcos y de ahí a una chimenea construida para tal efecto. La caja de escena también fue resuelta con excelentes resultados, contaba con 11 metros de profundidad y 25 de altura (desde el suelo del escenario). Para mover los grandes telones y decorados se empleaba un sistema de poleas y engranajes accionado mediante un inmenso motor de vapor instalado en el subsuelo. Este mismo motor se empleaba también para accionar bombas de agua en caso de incendio.

Theater an der Wien, este teatro histórico construido originalmente en estilo imperio, está especializado en Operas Barrocas y actuales del más alto nivel. Del antiguo edificio solo se conserva la puerta de Papageno hecha ex profeso como puerta monumental y homenaje al cantante de Ópera, productor teatral, constructor y dueño del Teatro, Schikaneder que representó a este personaje de “La Flauta Mágica” de Mozart, (obra íntimamente relacionada con este espacio ya que este fue libretista y colaborador de esta obra). Como teatro de prestigio tuvo a un director artístico de excepción Ludwig Van Beethoven, que fue a vivir a unas habitaciones anexas a este teatro mientras componía su obra Fidelio donde la estrenó. Entre otras obras también presentó en primicia: Sinfonía nº 2, nº 3, nº 5, nº 6, Concierto para Violín, Concierto para Piano nº 4 y La fantasía Coral.

Wiener Volskoper, es el teatro especializado en Operetas, Operas, comedias musicales e incluso danza contemporánea. Construida a finales del siglo XIX siempre ha sido considerada la segunda ópera en importancia de Viena. Tomo la primacía tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción casi total por parte de los aliados de la Staadtsoper, hasta que fue reconstruida en 1955 y volvió a su repertorio habitual.

Los criterios de calidad y variedad que se le presta a la Opera y a la música clásica en general en Viena es absoluta y totalmente excepcional, ya que se han convertido en la cabeza mundial en cuanto a beneficios record conforme a recaudación, como ocurrió en el año 2012. La inversión por parte de los ayuntamientos y del propio estado en cultura, no puede tener mejor reflejo que esta ciudad, ya que ha organizado en torno a la música un auténtico motor económico, primando la tradición, la búsqueda de la excelencia y sobre todo el mantenimiento de un prestigio que durante 300 años ha sabido mantener la antigua Capital del Imperio Austrohúngaro.

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